Reflexion:

Que pasa en los hogares, que pasa en los individuos, que pasa en las empresas, que pasa  en las escuelas y colegios? que pasa?

Tomado de la Revista Semana, Fuente: Guillermo Torres.

Un retrato triste

La falta de autoridad no se soluciona con un llamado al autoritarismo, ni a la arbitrariedad, sino todo lo contrario, con una presencia más activa del Estado. Lo que falta no es represión sino una vigencia plena del Estado de derecho. Que las instituciones funcionen. Que un policía pueda capturar a un delincuente. Que un juez lo pueda mandar a la cárcel. Que la cárcel lo pueda recibir. Que un invasor pueda ser desalojado. Que una protesta no cierre el paso en una vía, rural o urbana, ni paralice la prestación de servicios esenciales como ha ocurrido en los últimos años. Y que una carretera se pueda construir sin interminables demoras causadas por una mala interpretación de las consultas previas o las licencias ambientales.

Es tal la confusión, que muchas veces el interés de una persona, o de un grupo termina por bloquear la vigencia plena de los derechos colectivos. Además del histórico retraso en infraestructura, quizá el caso más palpable de este limbo ha sido el del turismo, donde prácticamente todos los grandes proyectos turísticos y ecoturísticos de los últimos 20 años se han paralizado. Unos con razón y otros porque es tal la cantidad de intereses, mafias o artilugios que terminan ahuyentando a los inversionistas.

Es utópico pretender que el Estado colombiano haga presencia en cada centímetro de su territorio, sobre todo en las regiones más apartadas. Pero sí preocupa que en las principales ciudades del país como Medellín y Cali, donde hay pie de fuerza y presupuesto, existan barrios donde las pandillas y los actores armados trazan fronteras invisibles y donde cruzarlas se paga con la muerte. Un retrato triste donde muchos niños y jóvenes son asesinados, o no pueden ir a estudiar por miedo, y que solo refleja una falta de autoridad del Estado.

Uno de los episodios que más han conmovido al país en los últimos años fue el asesinato a sangre fría de los cuatros niños en el Caquetá. Una tragedia que se habría evitado si las autoridades hubieran actuado ante las insistentes denuncias de la humilde familia que golpeó varias puertas y puso la denuncia ante la Fiscalía. Pero no pasó nada. No hay que ver este atroz capítulo de la Colombia rural como un episodio aislado sino como la punta del iceberg de lo que serán los complejos desafíos del posconflicto, sobre todo en las tensiones violentas que se están generando en torno a la tierra. Y ahí es fundamental que el Estado actúe y ayude a resolver estas tensiones pues de otra manera lo harán los violentos o los ilegales. No es fortuito que desde 2008 han sido asesinados 64 reclamantes de tierras, según la Fundación Forjando Futuros, y en algunos predios, ni la sentencia de un juez ha servido para que los despojadores abandonen las tierras.

En momentos en que Colombia quiere pasar la página de su conflicto armado, cuando es esencial construir confianza para lograr la reconciliación, quizá el ingrediente más importante es el de fortalecer las instituciones y la legitimidad y eficacia del Estado. Porque las experiencias de posconflicto en Centroamérica han demostrado que el vacío de poder y la falta de autoridad son las condiciones perfectas para que se instalen la ilegalidad y la violencia. El excomandante del FMLN y reconocido analista Joaquín Villalobos en un reciente documento, y la periodista María Teresa Ronderos en su libro Guerras recicladas muestran que en esos espacios que el Estado es incapaz de controlar se instala el germen que perpetúa la violencia. Así lo ha vivido Colombia en los últimos años, al pasar de la desmovilización del paramilitarismo al surgimiento de poderosas bandas criminales como los Urabeños.

Paradójicamente, Colombia puede mostrar al mundo una institucionalidad democrática que ha sobrevivido a las más duras crisis y que, en el fondo, es una de las más estables de América Latina. Esa capacidad de resiliencia ofrece la esperanza de que en esta coyuntura histórica, los colombianos logren consolidar de nuevo su deteriorado tejido social, de cara a los grandes desafíos que les esperan.

Un comentario en “NOTICIAS Y ALGO MAS.

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